A un año del femicidio de Carolina Díaz

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El 19 de febrero de 2021 Carolina fue quemada en el 80 por ciento de su cuerpo. Murió un mes después tras una larga agonía.

l 19 de febrero pasado se cumplió un año del día en que Carolina Díaz fue quemada en el 80 por ciento de su cuerpo, lo que le causó heridas que le provocaron la muerte el 22 de marzo siguiente, tras agonizar durante un mes en el Hospital Clemente Álvarez de Rosario.

Por la muerte de Carolina está detenido desde el mes de abril de 2021 quien en ese momento era su pareja, Luis Alberto Grandi, un hombre de 33 años oriundo de Puerto General San Martín. Mientras tanto, se espera que se realice una audiencia preliminar y que en los próximos meses comience el juicio por este caso.

Para lograr esta detención fueron fundamentales los testimonios de dos de los tres hijos de la víctima, que en ese momento tenían 10 y 7 años, y estaban en el domicilio de calle Islas Malvinas al 4200 de San Lorenzo cuando su madre fue quemada. Los chicos aportaron sus testimonios en la Cámara Gesell y uno de ellos dijo que sintió que estaban discutiendo, se escucharon algunos ruidos, otro de los nenes mencionó que escuchó que se rompió algo y empezaron a sentir olor fuerte y a ver que estaba nublado, a causa del humo que se inició cuando Carolina se prendió fuego.

El recuerdo de la hermana

Jaquelina es una de las 5 hermanas de carolina y dijo en diálogo con SÍNTESIS que “siempre sostuvimos que fue él quien la roció, porque ella estaba quemada del cuello a la planta de los pies, lo único que no tenía quemada era la cara, después estaba quemada completa y él lo único que tenía quemadas eran las manos”.

Jaquelina contó lo que le dijeron sus sobrinos Luz y Jeremías: “la última vez que la vieron a la mamá fue cuando se estaba prendiendo fuego”. Los chicos hoy tienen 11 y 8 años y quedaron a cargo de su abuela y su abuelo, los padres de Carolina.

Jaquelina recordó a su hermana como “una chica muy emprendedora, que nunca tuvo un trabajo fijo, pero vendía cosméticos en libritos, nunca se quedaba quieta, siempre estaba luchando por el bienestar de sus hijos y la comodidad de la familia. Ella vendía hasta lo que no tenía. Era muy querida porque no tenía un ‘no’ ni problemas con nadie, era muy buena”.

También recordó que con el acusado salía hacía seis meses y llevaban dos meses conviviendo porque él se había separado de su anterior pareja y se había ido a la casa donde Carolina vivía con dos de sus hijos, ya que la hija mayor vivía con la abuela.

Sobre el vínculo con Grandi, la hermana de Carolina cuenta que días antes “la veíamos a Caro con moretones y había cambiado un poco la actitud, pero nunca vimos otra cosa rara, ella decía que se había golpeado con algún mueble, pero no notamos cosas raras de él hacia ella”.

El pedido de la familia es saber la verdad. “Queremos que él siga detenido, que se sepa lo que pasó ese día, porque es muy obvio que no se roció la nafta sola, pero queremos saber qué es lo que pasó para que se incendie mas del 80 por ciento del cuerpo y porque él solo se prendió una parte del pie y la mano, el 20 por ciento. Queremos saber la verdad”.

Mientras tanto, el acusado nunca explicó lo ocurrido en la Justicia. Jaquelina recordó que “él declaró que la amaba mucho a Carolina y que no era capaz de haber hecho eso y que le dolió su muerte, esa fue su única declaración en 4 audiencias, nunca intentó aclarar nada” y agregó: “él se contradijo tres veces en la ambulancia sobre lo ocurrido, pero en las audiencias nunca declaró nada”.

Por este caso se realizaron varias movilizaciones y Jaquelina destaca que “las agrupaciones feministas y muchas familias que han pasado por lo mismo nos están acompañando, para nosotros es todo nuevo y a veces hay cosas que no sabemos cómo pasarlas. El acompañamiento de la gente nos ayuda a levantarnos”.

La causa

Luis Alberto Grandi está detenido desde abril pasado, cuando fue imputado por “homicidio doloso agravado por el vínculo”, por estar acusado de rociar a su pareja con nafta y causarle graves quemaduras que le ocasionaron la muerte.

El abogado de la familia de Carolina, Gabriel Filippini, contó que “una vecina fue a la casa de la mamá de Carolina y le avisó que había habido un problema en la casa de su hija, que fuera urgente. Cuando fueron los familiares ven al imputado con algunas quemaduras, pero con su ropa intacta, decía que le ardían las manos porque habían estado cargando nafta a las motos. Carolina estaba en el baño, abajo de la ducha arrojándose agua fía, estaba toda desnuda, con un corpiño y en el patio estaba la ropa de ella que tenía una calza, zapatillas y una remera y la bombacha que estaba prácticamente pegada con la calza por el calor”.

Lo particular es que, tanto los abogados como la familia de la víctima declaran que “en el patio estaban las motos intactas, no estaban con rastros de fuego y había dos bidones de 20 litros de nafta llenos y un bidón de 3 litros vacío, pero con olor a nafta. Ninguno de los dos bidones estaba con rastros de fuego, ni derretido ni afectado por el calor, afuera tampoco había signos de incendio”. Sin embargo, sí había olor a combustible en el interior de la habitación donde había estado Carolina y su pareja.

Cuando su familia la encontró, bajo la ducha, quemada, la envolvieron con una sábana mojada y la trasladaron al centro de salud Catalina Salomón, desde donde luego fue trasladada a Rosario en helicóptero.

Según el abogado de la familia, un testigo clave fue un perito de bomberos, quien declaró que no pudieron elaborar un informe sobre ningún incendio, ya que no lo hubo, sino que el foco ígneo fue todo sobre el cuerpo de Carolina. “Hay signos de que ella ha sido prácticamente rociada por la nafta por cómo se impregnaron las prendas de combustible y por las lesiones”, expresó Filippini.

Otro testimonio que apunta contra el imputado es el del ambulancista que lo atendió por las leves quemaduras en las manos. A quien le cambió la versión de los hechos en tres oportunidades. Primero dijo que estaban cargando nafta a las motos, después que había habido una explosión y un incendio y después le contestó mal y mencionó que se quemaron con gas.

Fianza

En noviembre del 2021, la Justicia de San Lorenzo resolvió prorrogar la prisión preventiva de Luis Alberto Grandi hasta la audiencia preliminar al juicio que se espera a principios de este año.  El fiscal Carlos Ortigoza considera en su acusación que Grandi le provocó la muerte a Carolina, a quien roció con combustible y prendió fuego.

Los abogados defensores del acusado, Franco Gardali y Fernando Mellado ofrecieron una fianza de un millón de pesos para plantear la libertad de Grandi y explicaron que ese dinero sería proveniente de recursos de Natalia O., la ex pareja del imputado. La teoría de la defensa es que fue un accidente en el que murió Carolina.

Carta de Melani, hija mayor de Carolina

La hija mayor de Carolina se llama Melani y tiene 14 años. Ella estuvo con su mamá haciendo unas compras hasta unas horas antes de lo ocurrido, ya que estaba ayudándola porque a la semana siguiente Carolina se iba de vacaciones con su pareja y los hijos a Córdoba.

Al cumplirse un año de que su madre fue quemada, Melani le escribió la siguiente carta, que firmó “Mela, tu hija”:

Un día como hoy, 19 de febrero de 2021, cambió nuestras vidas rotundamente. De un abrir y cerrar los ojos, dejé de ver a mi mamá.

Es muy difícil vivir el día a día y saber que no está. Convencerme que ella no va a venir más y solo quedarme con sus recuerdos.

Se hace duro ver la realidad porque yo veía y veo, lamentablemente, esto en la televisión, los femicidios, y nunca me hubiese puesto a pensar que nos iba a pasar a nuestra familia.

Ella luchó por su vida treinta y un días y escuchar cada parte médico era un mar de lágrimas y de esperanza. Ir al hospital era lo más horrible, porque la tenía tan presente y cerca, pero por su estado no me la dejaban ver.

Esperar cada audiencia se hace muy duro; se me remueve todo y lo único que siento es impotencia. Escuchar cómo ofrecen esas cifras de dinero como fianza, es inhumano, porque a mi mamá no me la van a devolver con nada del mundo y su vida no tiene precio.

Ahora, ir al cementerio y dejarle una flor se hace muy difícil, porque no acepto la realidad de que ella esté ahí. El único consuelo que tengo es que pudimos solidificar el vínculo familiar, para seguir en la lucha por conocer la verdad.

Hoy se cumple un año de esa pesadilla y lo único que quiero saber es la verdad, lo que sucedió realmente. Si fue un accidente o no. Y no voy a parar de pedir justicia, para que nosotros y mi mamá Carolina, podamos descansar y vivir en paz”.

FUENTE: Sintesis

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